527
I Reyes
10. 6–21
la casa de Jehová, se quedó asombrada. Y dijo al rey: Verdad
es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; pero
yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que
ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que
la fama que yo había oído. Bienaventurados tus hombres, di-
chosos estos tus siervos, que están continuamente delante de
ti, y oyen tu sabiduría. Jehová tu Dios sea bendito, que se
agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jeho-
vá ha amado siempre a Israel, te ha puesto por rey, para que
hagas derecho y justicia. Y dio ella al rey ciento veinte ta-
lentos de oro, y mucha especiería, y piedras preciosas; nunca
vino tan gran cantidad de especias, como la reina de Sabá dio
al rey Salomón. La flota de Hiram que había traído el oro
de Ofir, traía también de Ofir mucha madera de sándalo, y
piedras preciosas. Y de la madera de sándalo hizo el rey ba-
laustres para la casa de Jehová y para las casas reales, arpas
también y salterios para los cantores; nunca vino semejante
madera de sándalo, ni se ha visto hasta hoy. Y el rey Salo-
món dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso, y todo lo que
pidió, además de lo que Salomón le dio. Y ella se volvió, y se
fue a su tierra con sus criados. El peso del oro que Salomón
tenía de renta cada año, era seiscientos sesenta y seis talentos
de oro; sin lo de los mercaderes, y lo de la contratación de
especias, y lo de todos los reyes de Arabia, y de los principales
de la tierra. Hizo también el rey Salomón doscientos escudos
grandes de oro batido; seiscientos siclos de oro gastó en cada
escudo. Asimismo hizo trescientos escudos de oro batido, en
cada uno de los cuales gastó tres libras de oro; y el rey los puso
en la casa del bosque del Líbano. Hizo también el rey un gran
trono de marfil, el cual cubrió de oro purísimo. Seis gradas
tenía el trono, y la parte alta era redonda por el respaldo; y
a uno y otro lado tenía brazos cerca del asiento, junto a los
cuales estaban colocados dos leones. Estaban también doce
leones puestos allí sobre las seis gradas, de un lado y de otro;
en ningún otro reino se había hecho trono semejante. Y todos
los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo
toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano era de oro fino;
nada de plata, porque en tiempo de Salomón no era apreciada.
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21