Libro de ENOC BIBLIA COMPLETA (Enoc) | Seite 595

507 I Reyes 1. 49 –2. 9 trono, viéndolo mis ojos. Ellos entonces se estremecieron, y 49 se levantaron todos los convidados que estaban con Adonías, y se fue cada uno por su camino. Mas Adonías, temiendo de 50 la presencia de Salomón, se levantó y se fue, y se asió de los cuernos del altar. Y se lo hicieron saber a Salomón, dicien- 51 do: He aquí que Adonías tiene miedo del rey Salomón, pues se ha asido de los cuernos del altar, diciendo: Júreme hoy el rey Salomón que no matará a espada a su siervo. Y Salomón 52 dijo: Si él fuere hombre de bien, ni uno de sus cabellos caerá en tierra; mas si se hallare mal en él, morirá. Y envió el rey 53 Salomón, y lo trajeron del altar; y él vino, y se inclinó ante el rey Salomón. Y Salomón le dijo: Vete a tu casa. Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó 2 a Salomón su hijo, diciendo: Yo sigo el camino de todos en 2 la tierra; esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de 3 Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus es- tatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que pros- peres en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: 4 Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel. Ya sabes tú lo que me 5 ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejército de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales él mató, derramando en tiempo de paz la sangre de guerra, y poniendo sangre de guerra en el talabarte que tenía sobre sus lomos, y en los zapatos que tenía en sus pies. Tú, pues, harás conforme a tu sabiduría; no dejarás descender 6 sus canas al Seol en paz. Mas a los hijos de Barzilai galaadita 7 harás misericordia, que sean de los convidados a tu mesa; por- que ellos vinieron de esta manera a mí, cuando iba huyendo de Absalón tu hermano. También tienes contigo a Simei hi- 8 jo de Gera, hijo de Benjamín, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldición fuerte el día que yo iba a Mahanaim. Mas él mismo descendió a recibirme al Jordán, y yo le juré por Jehová diciendo: Yo no te mataré a espada. Pero ahora no lo absol- 9 verás; pues hombre sabio eres, y sabes cómo debes hacer con