Libro de ENOC BIBLIA COMPLETA (Enoc) | Page 585

497 II Samuel 21. 15 –22. 8 pultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zela, en el sepulcro de Cis su padre; e hicie- ron todo lo que el rey había mandado. Y Dios fue propicio a la tierra después de esto. Volvieron los filisteos a hacer la guerra 15 a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó. E Isbi-benob, uno de los des- 16 cendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David; mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayu- 17 da, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel. Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los 18 filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes. Hubo otra vez guerra 19 en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare- oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar. Después hubo otra guerra en 20 Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes. Éste 21 desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David. Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en 22 Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos. Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día 22 que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. Dijo: Jehová es mi roca y mi fortale- 2 za, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; 3 Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salva- dor mío; de violencia me libraste. Invocaré a Jehová, quien 4 es digno de ser alabado, Y seré salvo de mi enemigos. Me 5 rodearon ondas de muerte, Y torrentes de perversidad me ate- morizaron. Ligaduras del Seol me rodearon; Tendieron sobre 6 mí lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, Y cla- 7 mé a mi Dios; El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó a sus oídos. La tierra fue conmovida, y tembló, Y se con- 8 movieron los cimientos de los cielos; Se estremecieron, porque