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II Samuel
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a Israel, porque Joab detuvo al pueblo. Tomando después a
Absalón, le echaron en un gran hoyo en el bosque, y levanta-
ron sobre él un montón muy grande de piedras; y todo Israel
huyó, cada uno a su tienda. Y en vida, Absalón había tomado
y erigido una columna, la cual está en el valle del rey; porque
había dicho: Yo no tengo hijo que conserve la memoria de mi
nombre. Y llamó aquella columna por su nombre, y así se ha
llamado Columna de Absalón, hasta hoy. Entonces Ahimaas
hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de
que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos?
Respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro
día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto.
Y Joab dijo a un etíope: Ve tú, y di al rey lo que has vis-
to. Y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió. Entonces
Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere,
yo correré ahora tras el etíope. Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para
qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas?
Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo:
Corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y
pasó delante del etíope. Y David estaba sentado entre las dos
puertas; y el atalaya había ido al terrado sobre la puerta en
el muro, y alzando sus ojos, miró, y vio a uno que corría so-
lo. El atalaya dio luego voces, y lo hizo saber al rey. Y el rey
dijo: Si viene solo, buenas nuevas trae. En tanto que él venía
acercándose, vio el atalaya a otro que corría; y dio voces el
atalaya al portero, diciendo: He aquí otro hombre que corre
solo. Y el rey dijo: Éste también es mensajero. Y el atalaya
volvió a decir: Me parece el correr del primero como el correr
de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Ése es hombre
de bien, y viene con buenas nuevas. Entonces Ahimaas dijo
en alta voz al rey: Paz. Y se inclinó a tierra delante del rey,
y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado a los
hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el
rey. Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas
respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo
del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. Y el rey dijo:
Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie. Luego vino el
etíope, y dijo: Reciba nuevas mi señor el rey, que hoy Jehová