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II Samuel
5. 2–20
Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros,
eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer.
Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Is-
rael, y tú serás príncipe sobre Israel. Vinieron, pues, todos los
ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto
con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por
rey sobre Israel. Era David de treinta años cuando comenzó
a reinar, y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó sobre Judá
siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años
sobre todo Israel y Judá. Entonces marchó el rey con sus hom-
bres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella
tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás
acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir:
David no puede entrar acá). Pero David tomó la fortaleza de
Sion, la cual es la ciudad de David. Y dijo David aquel día:
Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a
los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se
dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa. Y David moró en la
fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó
alrededor desde Milo hacia adentro. Y David iba adelantando
y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con
él. También Hiram rey de Tiro envió embajadores a David,
y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros,
los cuales edificaron la casa de David. Y entendió David que
Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había
engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. Y tomó
David más concubinas y mujeres de Jerusalén, después que
vino de Hebrón, y le nacieron más hijos e hijas. Éstos son los
nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab,
Natán, Salomón, Ibhar, Elisúa, Nefeg, Jafía, Elisama, Eliada
y Elifelet. Oyendo los filisteos que David había sido ungido
por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos para buscar
a David; y cuando David lo oyó, descendió a la fortaleza. Y
vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim.
Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los
filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a
David: Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu
mano. Y vino David a Baal-perazim, y allí los venció David,
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