Libro de ENOC BIBLIA COMPLETA (Enoc) | Page 554

4. 1 –5. 1 4 II Samuel 466 Luego que oyó el hijo de Saúl que Abner había sido muerto en Hebrón, las manos se le debilitaron, y fue atemorizado to- 2 do Israel. Y el hijo de Saúl tenía dos hombres, capitanes de bandas de merodeadores; el nombre de uno era Baana, y el del otro, Recab, hijos de Rimón beerotita, de los hijos de Benja- 3 mín (porque Beerot era también contado con Benjamín, pues los beerotitas habían huido a Gitaim, y moran allí como foras- 4 teros hasta hoy). Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se 5 le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset. Los hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y en- traron en el mayor calor del día en casa de Is-boset, el cual 6 estaba durmiendo la siesta en su cámara. Y he aquí la por- tera de la casa había estado limpiando trigo, pero se durmió; y fue así como Recab y Baana su hermano se introdujeron en 7 la casa. Cuando entraron en la casa, Is-boset dormía sobre su lecho en su cámara; y lo hirieron y lo mataron, y le cortaron la cabeza, y habiéndola tomado, caminaron toda la noche por 8 el camino del Arabá. Y trajeron la cabeza de Is-boset a Da- vid en Hebrón, y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boset hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehová ha 9 vengado hoy a mi señor el rey, de Saúl y de su linaje. Y Da- vid respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón beerotita, y les dijo: Vive Jehová que ha redimido mi alma de 10 toda angustia, que cuando uno me dio nuevas, diciendo: He aquí Saúl ha muerto, imaginándose que traía buenas nuevas, 11 yo lo prendí, y le maté en Siclag en pago de la nueva. ¿Cuánto más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa, y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su 12 sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra? Entonces David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cor- taron las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is-boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón. 5 Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y ha- blaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos.