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Deuteronomio
29. 11–24
en presencia de Jehová vuestro Dios; los cabezas de vuestras
tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los varones
de Israel; vuestros niños, vuestras mujeres, y tus extranjeros
que habitan en medio de tu campamento, desde el que corta
tu leña hasta el que saca tu agua; para que entres en el pac-
to de Jehová tu Dios, y en su juramento, que Jehová tu Dios
concierta hoy contigo, para confirmarte hoy como su pueblo,
y para que él te sea a ti por Dios, de la manera que él te ha
dicho, y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este jura-
mento, sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros
delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí
hoy con nosotros. Porque vosotros sabéis cómo habitamos en
la tierra de Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de
las naciones por las cuales habéis pasado; y habéis visto sus
abominaciones y sus ídolos de madera y piedra, de plata y oro,
que tienen consigo. No sea que haya entre vosotros varón o
mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová
nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no
sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y
ajenjo, y suceda que al oír las palabras de esta maldición, él
se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande
en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez
quite la sed. No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces
humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se
asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová
borrará su nombre de debajo del cielo; y lo apartará Jehová
de todas las tribus de Israel para mal, conforme a todas las
maldiciones del pacto escrito en este libro de la ley. Y dirán
las generaciones venideras, vuestros hijos que se levanten des-
pués de vosotros, y el extranjero que vendrá de lejanas tierras,
cuando vieren las plagas de aquella tierra, y sus enfermedades
de que Jehová la habrá hecho enfermar (azufre y sal, abrasa-
da toda su tierra; no será sembrada, ni producirá, ni crecerá
en ella hierba alguna, como sucedió en la destrucción de So-
doma y de Gomorra, de Adma y de Zeboim, las cuales Jehová
destruyó en su furor y en su ira); más aún, todas las naciones
dirán: ¿Por qué hizo esto Jehová a esta tierra? ¿Qué significa
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