particularmente el o los motivos de su suicidio porque en cierta forma cuando Werther se suicida sientes como si muriese algo pequeño dentro de ti.
Quizás sea que ves reflejada la tempestuosidad de las dificultades y dilemas humanos, pero empatizar de tal manera con el personaje, solo me había ocurrido antes con el pobre Gregor Samsa de Kafka. ¡Qué compasión y ternura, que sentimientos tan agridulces! No puedo más que pensar que por muy dueño de su vida que se creyese Werther, en realidad no lo era, tampoco dueño de su amor puesto que era el amor que sentía el que lo poseía a él empujándolo a esos pensamientos de auto obsesión y la frustración de querer escapar de sí mismo.
Lo más extraño es que ese amor que siento como lector por Werther, no hace que menosprecie a Lotte y Albert, uno por juzgar que no es de hombres serios el suicidio o por en cierta forma desear que Werther desapareciese de su vida; o el escepticismo casi indiferente de ella que sin duda provenía del amor que sentía por Werther. Probablemente fueran muchas las razones que empujan a Werther al suicido: el amor no correspondido; tal vez es probable que fuera un intento de perpetuar su amor en el paraíso ya que en la tierra era imposible; o dejarse llevar por la pasión desenfrenada con la que vivía la vida o simplemente porque sí, pero para mí el suicidio de Werther no es más que un símbolo de los sufrimientos propios del ser
humano, de esos sufrimientos de los que nadie escapa, como el mal de amores, sufrimiento universal donde los haya.
Mª José Rivas, 2º Bach Semipresencial