La luna y el sol
Hace mucho tiempo existían dos dioses fuertes y valientes que eran la luna y el sol. La luna tenía un hijo llamado Añá y el sol tenía una hija llamada Chukillanto. Un día bajaron a la tierra muy tristes porque sus papás se peleaban todo el tiempo. Llegaron a un bosque oscuro donde sólo se oía el cantar de los búhos. El bosque estaba cubierto de nieve tan espesa, tan fría como un cubo de mármol que con sólo respirarlo sentía ese olor a nieve húmeda y se congelaban hasta los huesos.
Un día sus papás preocupados, pensaron que sus hijos habían sido secuestrados porque no había rastros de ellos.
¿Qué vamos hacer? – se preguntó el Dios Luna
¡¡No sé!-- respondió el Dios sol,
En el bosque el hijo de la Diosa Luna le pidió casamiento, a Chukillanto y ella le dijo que ¡¡¡si¡¡¡ y Añá se puso muy contento. Entonces los hijos de los dioses decidieron regresar al cielo muy alegres para contar la noticia.
Los dioses no se pusieron alegres al enterarse de la noticia del casamiento de sus hijos.
Por la furia de los dioses el cielo se oscureció, se escucharon fuertes truenos que hacían temblar la tierra, fuertes ráfagas de vientos, los árboles parecían despegarse del suelo,
Aña y Chukillanto se escaparon al ver la furia de sus padres.