con desprecio, a todos aquellos que alguna vez odió, un sentimiento
de repulsión se apoderó de su boca. Su importancia era una ilusión,
su poder era una ilusión, todo en lo que creyó alguna vez se desvanecía, su omnipotencia se le escapaba de alcance, el mundo se le
iba, junto con su vida, tomó un último aliento, lo último que pudo
escuchar fue una risa, no pudo saber si era suya.
Alejandro Cabezas
38