Ejercicio literario: Descripción
Carlos David
L’otro día iba caminando por unas calles que pensándolo bien,
no sé bien dónde quedan. Lo único que recuerdo es que el cielo estaba nublado y hacía bastante frío, sensación muy extraña
ya que era verano y estaba bañado en sudor, así que me metí
en una cantinita que estaba en la esquina de la calle enfrente
de mí que parecía que tenía muy buen ambiente.
Entré nomás de pasadita, para echarme unas ocho chelas,
apenas pa’ tener permiso de ir al baño. El cantinero era un
moreno bigotón con cara de enojado y que olía como a perro
muerto, por eso nadie se sentaba en la barra. Cada que alguien
entraba y le decía “Quiubo don Carmelo” él le decía “Chinga
tu madre, a mí no me andes con pleitos y si traes pistola, pus
de una vez nos salimos a tirar balazos”. A mí lo que me sorprendía era que todos le decían “Qué bueno que lo agarramos
de buen humor” y nomás les tiraba un escupitajo pa’ él tener
la última palabra.
Como nadie se