LETRINA LETRINA #11 Enero - febrero 2014 | Page 41
una hora. Fui por él y lo encontré en cuclillas frente al garrafón de
agua. Se veía bien maniaco, ¿sí sabes? Como las niñas esas que salen
en las películas japonesas de terror. Me le acerqué y le quise tocar el
hombro pero el bato se paniqueó. “¿Quieres agua, carnal?”, le dije. Y
me contestó que no. Luego me vio con una mirada de loco, peor que
la que puso cuando le dije nos íbamos de la rave. Las anfetaminas
le habían deformado la expresión, ¿sí sabes? Como un carácter