dualidades, dicotomías y así se han explicado la “realidad” tanto en ciencias
sociales como en naturales y fácticas.
Uno piensa y siente con la cultura, uno
besa, habla, camina, tortura, reclama,
compra, vende y hace el amor con la
cultura, y cómo explicar esto, bien un
ejemplo es ver en una plaza que un
hombre se bese con otro hombre joven;
a más de alguno le podría provocar
asco y hasta rabia en esta país y en
este tiempo, pero si esto se hubiese visto en la antigua Grecia el sentido sería
completamente distinto, sería el de un
amor puro, un amor verdadero y podría
ser motivo de envidia o contemplación
pasional y esto es precisamente sentir/
pensar con la cultura. Siendo así, los
sentimientos que uno cree que le vienen
de dentro, son pensamientos de la cultura, es decir constructos sociales, que
le vienen de fuera, de su entorno, de lo
aprendido, y por lo tanto, aquél que es
culto siente sus pensamientos, es con
la cultura, no sólo está en la cultura.
Ser culto, para Christlieb es sentir, por
lo tanto ser sensible; con la vida cotidiana, con las palabras, con las cosas,
con las relaciones interpersonales, con
los momentos y los lugares, en pocas
palabras; tener eso a lo que llaman estética, que va