Leemos el camino segundo A Los chicos leemos El camino versión 2 B con introd | Page 94

XI Roque, el Moñigo, dejó de admirar y estimar a Quino, el Manco, cuando se enteró de que éste había llorado hasta hartarse el día que se murió su mujer. Porque Quino, el Manco, además de la mano, había perdido a su mujer, la Mariuca. Y no sería porque no se lo avisaran. Más que nadie la Josefa, que estaba enamorada de él, y se lo restregaba por las narices a la menor oportunidad, muchas veces sin esperar la oportunidad siquiera. —Quino, piénsalo. Mira que la Mariuca está tísica 351 perdida. Quino, el Manco, se sulfuraba 352 . —¿Y a ti qué diablos te importa, si puede saberse? — decía. La Josefa tragaba bilis 353 y lo dejaba. Por la noche lloraba, a solas, en su alcoba 354 , hasta empapar la almohada y se juraba no volver a intervenir en el asunto. Mas a la mañana siguiente olvidaba su determinación. Le gustaba demasiado Quino, el Manco, para abandonar el campo sin quemar el último 351 . 352 Irritar o encolerizar a alguien 353 Cólera , enojo , irritabilidad . Dormitorio. 354 adj. Que padece de tisis . U. t. c. s. 94