Leemos el camino segundo A Los chicos leemos El camino versión 2 B con introd | Page 76
La Mica cogió mucho cariño al pueblo de su padre. Reconocía que Méjico no la iba
y Andrés, el zapatero, argüía 273 que se puede saber a ciencia cierta "si nos va"
o "no nos va" un país cuando en él se dispone de dos restaurantes de lujo, una
representación de aparatos de radio y tres barcos de cabotaje. En el valle, la
Mica no disponía de eso y, sin embargo, era feliz. Siempre que podía hacía una
escapada al pueblo y allí se quedaba mientras su padre no la ordenaba regresar.
Últimamente, la Mica, que ya era una señorita, permanecía grandes temporadas
en el pueblo estando sus padres en Méjico. Sus tíos Damián y César, que en el
pueblo les decían "los Ecos del Indiano", velaban 274 por ella y la visitaban de
cuando en cuando.
Daniel, el Mochuelo, nació precisamente en el tránsito 275 de los dos barcos de
cabotaje a los tres barcos de cabotaje, es decir, cuando Gerardo, el Indiano,
ahorraba para adquirir el tercer barco de cabotaje. Por entonces, la Mica ya
tenía nueve años para diez y acababa de conocer el pueblo.
Pero cuando a Roque, el Moñigo, se le ocurrió la idea de robar las manzanas del
Indiano, Gerardo ya tenía los tres barcos de cabotaje y la Mica, su hija,
diecisiete años. Por estas fechas, Daniel, el Mochuelo, ya era capaz de
discernir 276 que Gerardo, el Indiano, había progresado 277 , y bien, sin necesidad
de estudiar catorce años y a pesar de que su madre, la Micaela, decía de él que
273
Argüía: Alegar una razón o un argumento a favor o en contra de alguien.
Velaban: Cuidaban.
275
Tránsito: Ir de un punto a otro.
276
Discernir: Distinguir algo de otra cosa.
277
Progresado: Mejorar.
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