Leemos el camino segundo A Los chicos leemos El camino versión 2 B con introd | Page 100

entonces la tasca 377 de Quino marchaba pendiente abajo. El Manco devolvía las letras sin pagar y los proveedores 378 le negaban la mercancía. Gerardo, el Indiano, le afianzó varias veces, pero como no observara en Quino afán alguno de enmienda 379 , pasados unos meses lo abandonó a su suerte. Y Quino, el Manco, empezó a ir de tumbo en tumbo, de mal en peor. Eso sí, él no perdía la locuacidad 380 y continuaba regalando de lo poco que le quedabaRoque, el Moñigo, Germán, el Tiñoso, y Daniel, el Mochuelo, solían sentarse con él en el banco de piedra rayano a la carretera. A Quino, el Manco, le gustaba charlar con los niños más que con los mayores, quizá porque él, a fin de cuentas, no era más que un niño grande también. En ocasiones, a lo largo de la conversación, surgía el nombre de la Mariuca, y con él el recuerdo, y a Quino, el Manco, se le humedecían los ojos y, para disimular la emoción, se propinaba golpes reiteradamente con el muñón en la barbilla. En estos casos, Roque, el Moñigo, que era enemigo de lágrimas y de sentimentalismos, se levantaba y se largaba sin decir nada, llevándose a los dos amigos cosidos a los pantalones. Quino, el Manco, les miraba estupefacto, sin comprender nunca el motivo que impulsaba a los rapaces 381 para marchar tan repentinamente de su lado, sin exponer una razón. 377 Garito o casa de juego de mala fama . 378 Dicho de una persona o de una empresa : Que provee o abastece de todo lo necesario pa ra un fin a grandes grupos , asociaciones , comunidades 379 Satisfacción y pago del daño hecho 380 Cualidad de locuaz . 381 Dicho de un ave : De presa , generalmente de los órdenes de las falconiformes y de las e strigiformes 100