Leemos el camino segundo A leemos el camino A con introducción | Page 43

A Andrés, el zapatero, se le fueron los ojos tras las rollizas 180 pantorrillas de una moza que había ido a justificar la ausencia de su hermano. Después hurtó 181 el cuello, con un ademán 182 que recordaba al caracol que se reduce en su concha, y respondió: —Muy sencillo; el Andrés nació a las doce menos diez del día de san Silvestre. Cuando nació el Mariano ya era año nuevo. Sin embargo, como ambos estaban inscritos en el Registro el 31 de diciembre, Andrés, "el hombre que de perfil no se le ve", tuvo que acceder a que se llevaran juntos a los dos chicos. Otro de sus hijos, Tomás, estaba bien colocado en la ciudad, en una empresa de autobuses. Otro, el Bizco, le ayudaba en su trabajo. Las demás eran chicas, salvando, naturalmente, a Germán, el Tiñoso, que era el más pequeño. Germán, el Tiñoso, fue el que dijo de Daniel, el Mochuelo, el día que éste se presentó en la escuela, que miraba las cosas como si siempre estuviese asustado. Afinando 183 un poco, resultaba ser Germán, el Tiñoso, quien había bautizado a Daniel, pero éste no le guardaba ningún rencor por ello, antes bien encontró en él, desde el primer día, una leal amistad. Las calvas del Tiñoso no fueron obstáculo para una comprensión. Si es caso, las calvas facilitaron aquella amistad, ya que Daniel, el Mochuelo, sintió desde el primer instante una vehemente 184 curiosidad por aquellas islitas blancas, abiertas en el espeso océano de pelo negro que era la cabeza del Tiñoso. Sin embargo, a pesar de que las calvas del Tiñoso no constituían motivo de preocupación en casa del zapatero ni en su reducido círculo de amigos, la Guindilla mayor, guiada por su frustrado 185 instinto maternal en el que envolvía a todo el pueblo, decidió intervenir en el asunto, por más que el asunto ni le iba ni le venía. Mas la Guindilla mayor era muy aficionada a entrometerse donde nadie la llamaba. Entendía que su desmedido interés por el prójimo lo dictaba su ferviente anhelo de caridad, su alto sentido de la fraternidad cristiana, cuando lo cierto era que la Guindilla 180 Dicho de una persona, de un animal o de una parte del cuerpo: Robusto y grueso. Tomar o retener bienes ajenos contra la voluntad de su dueño, sin intimidación en las personas ni fuerza en las cosas. 182 Movimiento o actitud del cuerpo o de alguna parte suya con que se manifiesta disposición, intención o sentimiento 183 Perfeccionar, precisar o dar el último punto a algo 184 Que tiene una fuerza impetuosa 185 Privar a alguien de lo que esperaba. 181