Leemos el camino segundo A leemos el camino A con introducción | Page 187

De repente, era un anciano tembloteante 604 y extenuado, sexualmente indiferente. Cuando don José acabó el tercer responso, Trino, el sacristán, extendió una arpillera 605 al lado del féretro y Andrés arrojó en ella una peseta. La voz de don José se elevó de nuevo: —Kirie, eleison. Christie, eleison. Kirie, eleison. Pater noster qui es in caelis... Luego fue el Peón quien echó unas monedas sobre la arpillera, y don José, el cura, que era un gran santo, rezó otro responso. Después se acercó Paco, el herrero, y depositó veinte céntimos. y más tarde, Quino, el Manco, arrojó otra pequeña cantidad. Y luego Cuco, el factor, y Pascualón, el del molino, y don Ramón, el alcalde, y Antonio, el Buche, y Lucas, el Mutilado, y las cinco Lepóridas, y el ama de don Antonino, el marqués, y Chano y todos y cada uno de los hombres y las mujeres del pueblo y la arpillera iba llenándose de monedas livianas, de poco valor, y a cada dadiva 606 , don José, el cura, que era un gran santo, contestaba con un responso, como si diera las gracias. —Kirie, eleison. Christie, eleison. Kirie, eleison. Pater noster qui es in caelis... Daniel, el Mochuelo, aferraba crispadamente 607 su cuproníquel, con la mano embutida en el bolsillo del pantalón. Sin querer, pensaba en el adoquín de limón que se comería al día siguiente, pero, inmediatamente, relacionaba el sabor de su presunta golosina con el letargo definitivo del Tiñoso y se decía que no tenía ningún derecho a disfrutar un adoquín de limón mientras su amigo se pudría en un agujero. Extraía ya lentamente el cuproníquel, decidido a depositarlo en la arpillera, cuando una voz interior le contuvo: "¿Cuánto tiempo tardarás en tener otro cuproníquel, Mochuelo?". Le soltó compelido 608 por un sórdido 609 instinto de avaricia. De improviso rememoró la conversación con el Tiñoso sobre el ruido que hacían las perdices al volar y su pena se agigantó de nuevo. Ya Trino se inclinaba sobre la arpillera y la agarraba por las cuatro puntas para recogerla, cuando Daniel, el Mochuelo, se desembarazó 610 de la mano de la Uca—uca y se adelantó hasta el féretro: —¡Espere! —dijo. Todos los ojos le miraban. Notó Daniel, el Mochuelo, en sí, las miradas de los demás, Tembloroso Tejido generalmente de estopa, yute u otro tipo de fibra similar, que es basto, fuerte y áspero 606 Donativo 604 605 607 608 609 610 Con cierta contracción repentina y pasajera en el tejido muscular Obligado Miserable o muy pobre soltó