"LE SURREALIST" 5 | Page 59

Se puede citar en ese sentido todas las obras en las que figuran telas con formas humanas, o bien ocultan situaciones en las que aparece forma alusiva. Un camisón femenino, una vez colgado en el armario y la otra en una percha, deja aparecer blandos senos. Magritte advertía enseguida en el dinamismo futurista la posibilidad de desplazar los objetos de su posición habitual, “mezclándolos” en clave de irracionalidad y sentido del mundo. En la mirada atenta a la formación de las cosas y a su incesante persecución, cada objeto se pone, se superpone a la otra, cada superficie atraviesa la que está debajo y al mismo tiempo atravesada. Trata interceder la hiperbólica lucidez, pero lo que él sobre todo lee es el sentido enigmático de la realidad, hasta el punto de convertir el enigma en el centro motor de su pintura. Al hacer esta pintura, tuvo una chispa creativa que provoca la maduración artística más importante y sobre todo llamativa.

El artista belga nos permite ver más allá de su pintura “desnudo” atravesando el espacio, el sentimiento y el dolor que nos refleja este obra, tanto como una huella que marco su vida de ese misterioso hecho; por la falta de ese cariño materno que a su escasa edad. Podemos observar que en la mayoría de sus obras de arte ilustra a mujeres desnudas, marcando un desnudo de su busto, en el que se puede reflejar, sentir, percibir lo que representa para el cómo fue la partida de su madre y plasmando en este cuadro y dejando entre ver el motivo de la decisión de su madre de partir. En la pintura se distingue a la mitad de su cara una sombra en la parte izquierda que representa su momento de suicido para ella tristeza, un secreto, algo que está ocultando y es serio. A su lado derecho de la mitad de su cara se encuentra despejada.