La interpretación de esta obra es sencilla, pues no hay muchos elementos que se puedan comprender, lo único complicado es el significado, pero no lo es tanto comparando otras obras de René. En la obra se observa a una mujer, la cual su rostro esta obstruido por un ramo de flores, lo único que Magritte considera indispensable para la comprensión de esta obra es lograr comprender el pensamiento que el plantea, que habla sobre no basarnos en estereotipos, de no criticar sin saber que hay por detrás, de no imaginar coas que de cierto modo no son posibles. El poder interpretar una obra siempre va a depender de la perspectiva que maneja cada persona, y aunque la mayoría de las veces las perspectivas sobre algo coinciden, no todas las personas podemos coincidir sobre el pensamiento o apreciación de las cosas, ya que todo esto siempre va a variar.
René Magritte, al pintar La gran guerra, solo deseaba que las personas comenzaran a razonar el qué hay detrás de ciertas cosas, pues desde siglos pasados hasta el actual solo nos guiamos por las apariencias o las cosas físicas, sin preocuparnos en que hay del otro lado, si es bueno o malo. Esta obra fue una de las últimas que Magritte alcanzó a finalizar, y si hoy estuviera presente (cosa que es imposible y que el mismo explico en su pintura El más allá) podría observar todo el impacto que ha logrado causar a ciertas personas, y también el cómo su forma de interpretar el surrealismo logró inspirar a miles de personas. Magritte no solo revoluciono la forma de plasmar el surrealismo, sino que también logró hacer que cientos de artistas comenzaran a manejar sus técnicas y estilos, usando las famosas leyendas, o inclusive el confundir al espectador sobre si una obra en realidad es surrealista o no lo es. Es preciso comprender que el arte no recoge un sentido previamente dado en la realidad, señalando vías insospechables que a pesar de su abstracción son capaces de abrir nuevos horizontes a la existencia. (Paquet,1992; 89) La fuerza característica del arte de René Magritte consiste en mantener viva la necesidad del sentido en un mundo que ha cesado de sentir esa necesidad. El único y
simple objetivo que se planteó Magritte como artista fue el hacer que todas las
personas que llegaran a ver sus obras lograran ver cuál es la diferencia entre
algo que es real y algo que solo es visible pero no real, como lo es una pintura,
y aunque varias personas si lograron identificar las diferencias, razonar y
comprender las obras, seguramente él esperaba que todas sus obras tuvieran
mayos impacto en mayor cantidad de personas; aunque seguramente hoy en
día estaría satisfecho con todo lo que logró hacer, tanto en el espectador, como
en sí mismo como artista.