CREACIÓN LITERARIA
la Tiza
24
Yo era pura, blanca
y divina como ninguna.
Hasta que llegaste
y me arrebataste,
el vacío en mi llenaste,
llantos y desgastes,
¿por qué no me dejaste?
Araño, grito y lloro,
para sentirme más viva
en este mundo roto.
¡Solo soy una niña!
Imploro.
Madre advirtió,
no debí alejarme, ¡oh no!
Y ahora la culpa es mía,
si mi vestido se mancha
por la tierra que me asfixia.
¡Que es tuya y no mía!
Pero la culpa es mía.
Mía por seducirte,
aún sin saber que estabas mirando.
¡Oh qué despiste!
A tus ojos yo he embaucado.
De acuerdo, esta vez has ganado.
Verso a verso...
Si bien no me has tocado,
¿qué me asegura que no lo harás?
¿Acaso no me has engañado?
Una corona me has dado,
en mi regazo la has dejado.
¿La uso? ¿O hacemos como si la hubiera usado?
Juras respetarme,
¿Pero qué valor tiene,
la palabra de un hombre, que,
de mi hogar me ha arrancado,
y a su mundo me ha llevado?
¡Valor! Valor has tenido
y has de tener,
pues si me has secuestrado
es tu deber
aguantar mi enfado.
En un mundo de muerte me encuentro,
¡yo! Una diosa de vida.
A las moiras rezo,
por no perder mi sonrisa.
Celia O. Ríos / 1º Bachillerato Adultos