Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Page 271

—¡Aaaaah joder! Mamá, qué buenas estás —jadeaba, con esos grandes pechos en su boca. Aceleró el ritmo, sintiendo como ese coño le rodeaba la polla como nunca antes lo había hecho otro. Su madre evitaba mirarlo, mientras él miraba a Marina, que se tapaba la boca, horrorizada. —Ven aquí, Marinita…¡Aaah sí! Joder, ven —le ordenó, clavándosela a su madre hasta el fondo. Marina aulló y se puso a llorar. —Cómo no vengas ahora mismo te juro que te voy a romper el culo, putita de mierda —dijo él, malicioso, sin dejar de penetrar a Lola. Marina se acercó a gatas, llorando. —Túmbate al lado de mamá, venga —ordenó. Ella lo hizo, sin mediar palabra y sin dejar de llorar. El chico aumentó el ritmo, rápido y en tres embestidas, salió, agarrán- dose la polla. Se colocó a la altura de las cabezas de su madre y su me- lliza, dio un par de sacudidas y empezó a correrse sobre sus caras. Fue una corrida larga, espesa, que les cayó encima con toda su potencia. —¡Aaaaaah, mmmm, tomad, para vosotras, las putas de mi vida! Diego jadeó y sonrió sádicamente, viendo como su leche embadurnaba aquellas dos caritas con las que tantos rasgos compartía. Lo último que vio antes de rendirse al éxtasis fue a su hermana con los ojos fuertemente cerrados y a su madre, que lo miraba, con los ojos to- talmente abiertos. Por Gambito Danes y Dulce Tentación