Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Page 270

glande entre sus carnosos labios. Lamió la punta con cuidado, detenién- dose por unos segundos alrededor del glande, y después la dejó entrar más, sintiendo el espeso líquido preseminal en el paladar. Succionó de la base al glande, y se la metió hasta donde fue capaz de meterla. Miró a su hijo, entrecerrando los ojos, tragándose una arcada y volvió a concentrarse en la mamada, intentando abstraerse. Diego agarró la cabeza de su madre y empezó a marcarle el ritmo. Primero suave, y después más rápido. En un momento determinado presionó completamente la cabeza de ella, hasta que sintió su nariz en la pelvis y el glande en la campanilla. Jadeó de placer. -¡Ooooh joder! Qué bien lo haces, puta —le tiró del pelo para apartarla, y luego volvió a clavársela hasta la garganta —¡Aaaah así! Mmm. Marina lloraba desolada, viendo la escena desde el suelo, aunque li- geramente apartada, ya que había aprovechado que su hermano estaba ocupado para huir a gatas. Le rompió el alma ver como su mellizo se fo- llaba sin piedad la boca de su madre. —Joder, mamá, me voy a correr, ¡Para! —jadeó Diego, apartándola. Ella tosió y escupió saliva y líquido preseminal, que le embadurnó par- te de la camiseta y de los pechos que rebasaban el sujetador. Ambos respiraron por unos segundos, Lola para recuperar la respira- ción, Diego para controlar la excitación. Pero cuando ella aún se estaba recuperando, la tiró sin ningún cuidado en el suelo, le bajó las bragas y, como un animal en celo, se la clavó, sin ninguna preparación, hasta los testículos. Lola gimió de dolor, y encogió los dedos de los pies. Su hijo rio, por- que al fin había conseguido que esa puta frígida le regalara un gemido. Empezó a follarla mientras le comía las tetas, duro, profundo, mordis- queándole los pezones hasta que ella gritaba. Movió ligeramente la pos- tura para follarla con más fuerza.