Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Page 256

La hermana se observó a sí misma, medio descalza, con la pierna es- capándose por el vestido a lo Angelina Jolie, y estalló en una carcajada. —¡Jajajajaja! Un ruido detrás de la etílica joven anunció la llegada del ascensor, mo- mento en el que el hermano, no sin problemas, consiguió meterla den- tro. En el forcejeo pasó lo habitual, que Diego se excitó, disminuyendo el espacio dentro de la bragadura del esmoquin. Con el elevador en mo- vimiento Marina perdió el equilibrio y se abrazó a su mellizo para no caer, acción que aprovechó él para abrazarse aún con más fuerza y pe- gar su cuerpo al de ella. —Creo que voy a vomitar —dijo ella mientras el hermano la apoyaba sobre la pared, encerrándola en una trampa. Siguió quejándose, maldiciéndose por haber bebido tanto, pero el her- mano ya no la escuchaba. Manoseaba excitado su pierna libre, desnu- da y descalza. Llegaron hasta su piso, pero ninguno de los dos abrió la puerta. —Dddddd…..Diego, de verdad, no me encuentro bien. —No te preocupes, estoy contigo no te dejaré sola —contestó el her- mano colando su mano por dentro del vestido y agarrándole la nalga. —Seggguro, ¿no? —farfulló. —Seguro Marina, segurísimo. Con la otra mano le agarró la cara, evitando que su cabeza diera vuel- tas, y le plantó un beso en los morros, todo sin dejar de magrearle el culo. —¿Diego? —preguntó aturdida y realmente confundida. —Sí, sí, preciosa, estoy contigo.