Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Seite 252
puesta de largo, una disposición que era del agrado de todos. Los padres
se quedaban tranquilos teniendo a sus hijos vigilados y la institución
ganaba algo de dinero en concepto de vigilancia y organización. Era el
turno de los mellizos. Llegaban a los dieciocho años con cierta tranqui-
lidad y todo estaba dispuesto. La música, la bebida, los compañeros de
varias aulas, los vestidos, los esmóquines alquilados, todo en perfecta
sintonía para que la noche transcurriera lo mejor posible.
En casa, Lola sonreía involuntariamente feliz de haber conseguido sa-
car a sus hijos adelante. Orgullosa de haber capeado los momentos difí-
ciles hasta la mayoría de edad. Recordaba el comportamiento de Diego
como algo lejano, a pesar de que nunca se sintieron a salvo del todo, los
últimos dos años habían sido tranquilos. Pensaba en si se lo estarían pa-
sando bien sus hijos, confiando en que no hicieran ninguna estupidez.
Aunque el alcohol estaba prohibido, todos sabían que los alumnos se las
ingeniaban para beber en esa clase de fiestas.
Encontró el portátil encendido de su hijo y decidió echarle un vista-
zo. No buscaba nada en concreto, tan solo quería curiosear el historial
de un chico de dieciocho años. No tardó mucho en llegar a las páginas
de pornografía, lo cual le hizo sonrojarse, aunque le pareciese de lo más
normal. Comenzó a leer el enunciado de los vídeos vistos en la última
semana:
Madre espiada en el baño.
Madre forzada.
Madre forzada en la cocina.
Mamá violada.
Hermana violada por sus hermanos.
Hermana en bikini.
Hermana abusada por hermano.
Gang Bang madre.
Le heló la sangre tanta información. Las búsquedas seguían semanas,
meses atrás. Siempre los mismos patrones: Violación, sexo, espiar, ma-
dre, hermana. Se desesperó al ver que su hijo había conseguido contro-
larse, pero seguía obsesionado con los mismos temas.