Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Page 242
Restregó la cara sobre los pechos como un bebé que busca el pezón
de la madre para amamantarse. Su mano siguió acariciándole la pierna,
circularmente y avanzando lentamente hacia su entrepierna, replegan-
do por el camino la escasa falda.
—Joder —susurró ella intentándose contener.
—Me sentía tan protegido entre tus pechos, mmm.
El adolescente continuó metiéndole mano, llegando incluso a acari-
ciarle el sexo por encima de las braguitas mientras comenzaba a besar-
le el cuello.
—¡Joder, Diego!
—Shh, mamá, tranquila. No querrás que nos oigan los polis, ¿verdad?
—dijo sin detenerse.
Fue subiendo con sus labios hasta intentar llegar a los suyos, pero ella
se defendía moviendo la cabeza de lado a lado. El hijo le frotaba excita-
do la entrepierna a la indefensa madre, que seguía con las manos espo-
sadas y consciente de que una palabra más alta de lo normal terminaría
con ella en el calabozo y un juicio por la custodia.
—Yo también te quiero mamá —dijo él mientras que, sin olvidarse de
sus partes íntimas, atacaba con la mano libre los senos, manoseándolos
por encima del top.
—Por favor, por favor, por favor…
—Tranquila mami, tranquila. ¿No te ha tocado tu novio las tetitas hoy?
Mmm.
Diego estaba excitadísimo, casi dispuesto a desnudarla allí mismo, pero
el ruido de una puerta abriéndose les interrumpió, alejándolo de su pre-
sa en un acto instintivo.