Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Page 238

—¡A mí lo que me pasa es que me jode que cualquiera se pueda tirar a mi madre! ¡¿Vale?! —contraatacó Diego. Ambos se acercaron, amenazantes. Midiendo cada gesto. —¿Qué te pasa? —insistió Lola intentando no perder el control. —Ya te lo he dicho. —Sí —dijo ella—. Y si vuelves a insultarme te daré un tortazo que lo recordarás toda tu vida, ¿entendido? —¡¿Ah sí?! —preguntó el hijo burlón. —Ponme a prueba. El adolescente meditó unos segundos y acabó diciendo: —¡Puta guarra! Esta vez no se lo pensó. La joven madre armó el brazo y le giró la cara con un sonoro bofetón. El chico aguantó estoico, sintiendo como le ar- día la mejilla reprimió el llanto. Abrió uno de los cajones y sacó un cu- chillo de considerables dimensiones, apretó la punta contra su antebra- zo y mirando al a madre le dijo: —¿Eso es lo que quieres? ¿Hacerme daño? —Di… Diego, cariño… —balbuceó Lola. No tuvo tiempo a emplear la psicología. Diego apretó el acero contra su piel hasta que la sangre empezó a brotar. La madre pensó en abalan- zarse sobre él, pero tal y como estaban colocados creyó que era incluso más peligroso. —¡Diego!