Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Page 228

—¡Te toca! —replicó el hermano, enfurruñado. Marina tragó saliva y retiró brazos y manos, mostrando su cuerpo en pleno desarrollo, con incipientes pechos y saliente vello en el pubis. —Tú tampoco es que tengas las tetas de mamá —argumentó el desca- rado y ofendido mellizo. —Mejor que ese garbancito, enano —atacó ella. Diego pareció meditar algo, consensuar internamente si decirlo o no, para finalmente soltar: —No siempre es así. —¿Ah, no? —preguntó ella haciéndose la inocente. —Pues no, ¿vale? —Muéstramelo —le retó. —¡Eh! Que no funciona así. No lo controlo. —Sí, ya…seguro —siguió provocándole la hermana. Diego se sintió un poco humillado. Decidió agarrarse el encogido miembro y juguetear con él para demostrárselo, pero éste no reaccionó. —Sigue igual de pequeñito —dijo Marina con una maligna sonrisa en los labios. —¡Jo! ¡Déjame! Es que tengo frío y no funciona así te he dicho —se de- fendió acelerando el ritmo de los tocamientos, pero obteniendo el mis- mo resultado. La hermana se limitó a seguir sonriendo, burlona. Él, al borde del ca- breo, llevó la otra mano a uno de los pequeños pechos de su melliza y lo