NOVELA POR ENTREGAS
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bohemio que vivía en una buhardilla al estilo de los artistas malditos, y se había enamorado de él.
Mientras lo contaba, yo sentí que se me secaba la garganta y que un dolor horrible se abría paso en mi pecho. Jamás me habían roto antes el corazón, así que pensé que debía estar muriéndome por alguna razón. Tal vez un veneno en la comida, o un ataque. Entonces ella me tomó de la mano y me preguntó si estaba bien. Yo traté de recomponerme. Pedí algo de beber. Dije que había sido un ligero malestar. Después pedí la cuenta y dije que debía marcharme de inmediato.
Nos levantamos de la mesa y salimos por la puerta del bistró. Llovía a raudales y nos quedamos debajo del toldo esperando a que algún taxi parase. Entonces ella se dio la vuelta y se plantó frente a mí con la mirada fija en mis ojos. Me dijo que todo había sido una mentira; que no se había enamorado de ningún pintor. Lo había hecho para verme reaccionar… porque en realidad era yo su único amor. “Te he amado desde siempre tío Eric. He soñado contigo cada noche desde que era niña… y por eso estoy aquí, en Francia. He venido solo para estar a tu lado “
Supongo que el amor comienza cuando una persona te hace olvidar quien eres. Y eso fue exactamente lo que me ocurrió en aquel momento, recién salido de un dolor desdichado, al escuchar aquellas palabras tan dulces. Me olvidé de quién era yo. Eric Rot, el hombre de la firma, el amigo intimo de John Fitzwilliam. Y también de quién era ella, una niña de 18 años, posiblemente cautiva de un amor platónico. Y por último, olvidé las implicaciones, olvidé el futuro, y la besé en los labios, bajo la lluvia, mientras nos fundíamos en un abrazo.
las implicaciones, olvidé el futuro, y la besé en los labios, bajo la lluvia, mientras nos fundíamos en un abrazo.
“Mi vida había sido un largo otoño, una larga monotonía avivada con pequeños éxitos, una melodía perfecta pero monocorde. Y entonces el verano llegó a París. Llegó ella con su vestido de flores y su pintalabios sabor a caramelo. Llegó la música. Nuestra loca aventura.
Comenzamos a vernos los fines de semana, en mi casa de La Vesinet. La primera noche que pasamos juntos se fundieron todas las cadenas de mi cuerpo. Al día siguiente, cuando me
desperté con ella abrazada a mi cuello y sus rizos esparcidos “por mi pecho, terminé de aceptar que la amaba. Jamás podría decírselo a John; nuestro futuro estaba condenado nada más comenzar, pero en aquel momento, viendo su precioso cuerpo refugiado en el mío, fui capaz de olvidarlo todo.
Seguimos viéndonos en secreto durante aquel verano, siempre en mi casa de las afueras o alguna vez en los jardines públicos de la Bonnet, a medio camino de su tren. No me atrevía a citarme con ella en público, incluso en una gran ciudad como Paris, aunque ella constantemente renegaba. Deseaba irse conmigo al Loira, a Caen… viajar a Holanda pasar un fin de semana en otro lugar. Le expliqué que eso era imposible. Cualquier tropiezo o imprevisto y nos veríamos metidos en un gran problema… ¿es que deseaba que su padre se enterara de todo? Ella a veces decía que le daba igual
CONTINUARA...
CONTINUARÁ.....