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sus gloriosos progenitores, y de otros misterios de la fe y divina providencia; me veo obligado a denunciar y dar parte a este santo tribunal de las cosas que en especial tengo advertidas dignas de nota, y reparo por no alargarme a más, para que se dé el orden que más convenga y se atajen los inconvenientes, que de este y semejante género de escritos se suelen seguir en gran perjuicio de la más sana doctrina.
Y antes de venir a lo particular, no puedo dejar de hacer reparo en lo que hace todo el libro sospechoso, y es que en él se introducen afectadamente, y sin necesidad alguna muchas cuestiones de teología escolástica, no siendo por revelaciones de Dios. Las opiniones de Scoto que, aunque corrientes y seguras, no son las más probables y plausibles de las escuelas, con este libro viene a padecer el mismo achaque de que fue notado el Libro de las revelaciones del B. Amadeo, de cuyo ángel se dice comúnmente que se mostró muy fino y apasionado scotista.
Fuera de esto, las doctrinas por la mayor parte son tan triviales y comunes introducidas con tanta violencia y dichas con términos tan puramente escolásticos [ 148r ] que ni dicen bien con el estilo, y majestad de las hablas interiores de Dios, ni arguyen necesidad de tan superior enseñanza bastando la noticia que de estas materias se halla en los umbrales de la teología.
Asimismo en algunos lugares de [ la ] Escritura, que larga, y prolijamente explica y entiende de la Virgen Nuestra Señora, no muestra tener aquella inteligencia, y las luces que se esperara de tan soberano magisterio, antes bien en muchas tropieza en la construcción gramatical de las voces de que apuntaré uno o dos ejemplos, para que por ellos se haga juicio de los demás. En el l. 2, c. 23 construye tras las palabras del capítulo último de los Proverbios: stragulatam vestem fecit sibi, que construye así: hizo para sí una vestidura muy tejida; y nadie ignora que, stragulata vestis est vestis diversis