LA MARIOLOGÍA DE LA MADRE ÁGREDA ANTONIO MARIA ARTOLA, CP | Seite 135

La Hermenéutica“ In Spiritu”, en la MCD
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lo implícito deducido, y la vía de la connaturalidad, por la cual los fieles- mediante el ejercicio de los dones del Espíritu- descubren nuevos aspectos de la
171 única realidad revelada. El primero es muy conocido como teología discursiva. Tiene lugar siempre que en lo nuclear, primario y compacto de la revelación, la razón teológica va descubriendo contenidos nuevos y deducidos, que estaban presentes en el todo lógico de lo nuclear y lo compacto primario. La segunda, en cambio, procede por un camino distinto. Es la vía de los santos y de los místicos, que contactan con la misma realidad revelada, de donde fluye el conocimiento místico-experimental. Es la vía de la connaturalidad entre el místico que contempla, y la realidad sobrenatural aprehendida en dicha experiencia sapiencial. En este segundo caso, la experiencia superior acontece por la iluminación del Espíritu Santo. Ahora bien, lo divino que por connaturalidad se le manifiesta al místico, es de doble naturaleza. Unas veces es la realidad misma de los contenidos de fe, con los cuales se une el alma por la fe y la gracia; otras veces la Escritura, cuyo sentido profundo pone de manifiesto la actuación connatural de los dones. Este segundo caso es la forma suprema de la lectura bíblica " in Spiritu " de la que habla la Dei Verbum( n. 12), y coincide con la Hermenéutica espiritual que hemos definido más arriba.
Esta ley del despliegue del conocimiento sobrenatural que tiene lugar
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" Hay, pues, dos fuentes del dogma y del desarrollo dogmá co: una fuente derivada y conceptual, que son las fórmulas reveladas; otra fuente primordial y real, que es la misma Divinidad. [...]. Correla vamente a estas dos fuentes deben exis r y existen dos vías diferentes de percibir, juzgar y desarrollar el dogma. La primera es la vía de los enunciados o fórmulas reveladas, comparándolas entre sí o con los enunciados de la razón, que es en lo que consiste la vía de raciocinio. La segunda es la vía de la Divinidad misma, con la cual entramos en contacto inmediato por los hábitos de la fe, de la gracia, de las virtudes y dones, que cons tuye la vía afec va. [...]. De estas dos vías, la primera es la vía de la razón; la segunda, es la vía del corazón. La primera es la vía de la lógica; la segunda es la vía experimental o, como hoy suele decirse, la vía vital. La primera es la vía de la Teología especula va, de la Ciencia de los sabios; la segunda es la vía de la Teología mís ca, o de la Ciencia de los Santos ".( F. MARÍN SOLA; La evolución homogénea del Dogma Católico. Edic. de E. SAURAS, OP, BAC 84, Madrid, 1952, pp. 403-404).