LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 95

CAZA AL CABALLERO DE LA LUZ Ahora que estaba tan, ¡ejem!, bien dotada, Beli volvió a El Redentor al terminar las vacaciones de verano, provocando alarma tanto en los maestros como en los estudiantes, decidida a cazar a Jack Pujols con la misma dedicación que Ahab a quien tú ya sabes. (Y teniendo en cuenta todas las cosas que podía simbolizar aquel muchachón albino, ¿les sorprende tan feroz acoso?) Otra muchacha habría sido más sutil, habría atraído su presa hacia ella, pero ¿qué sabía Beli de proceso o paciencia? Se le tiró a Jack con todo lo que tenía. Le pesta- ñeaba tanto que por poco se le tuercen los párpados. Ponía sus enormes pechos a la vista de él cada vez que podía. Adoptó un caminao que hizo que las maestras la gritaran, pero que tenía a los muchachos y a los maestros como locos de contentos. Pero Pujols seguía impertérrito: la observaba con sus profundos ojos de delfín y no hacía nada. Después de una semana de esto, Beli estaba fuera de sus cabales: había pensado que él caería de inmediato y por eso, un día, desesperada y sin vergüenza, fingió que la blusa se le había quedado medio des-bonotada; llevaba un brasier de encaje que le había robado a Dorca (quien también había desarrollado tremendo pecho). Pero antes de que Beli pudiera poner su colosal escote en función -su propia máquina de oleaje- Wei, toda ruborizada, corriendo la abotonó. ¡Se te ve todo! Y Jack se alejó, sin interés alguno. Lo intentó todo, pero sin resultados. Antes de lo que ima- ginan, estaba de nuevo tropezando con él en el pasillo. Cabral, dijo él con una sonrisa, debes tener más cuidado. ¡Te amo!, quería gritarle. ¡Quiero tener todos tus hijos! ¡Quiero ser tu mujer! Pero en cambio le advirtió: Ten cuidado tú.