LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | страница 94

niendo como si nada, pero ahora sus ojos la buscaban siempre: Hola, Señorita Beli, su saludo fétido de lujuria y amenaza; el corazón de Beli bombeaba como nunca. Después de dos visitas así, le escribió una breve nota, por puro capricho, en que decía simplemente: Sí, puedes recogerme en el parque a tal y tal hora, y se la dio con su cambio; después se las arregló para pasear por el parque con La Inca a la hora precisa de la cita. Su corazón latía y latía; no sabía qué esperar pero tenía una ilusión desmedida, y en el preciso momento en que estaban a punto de salir del parque, Beli vio al dentista sentado en un carro que no era el suyo, fingiendo leer el periódico pero mirando con tristeza hacia ella. Mira, Madre, dijo Beli en voz alta, es el dentista. La Inca se dio vuelta y el tipo hundió el pie frenéticamente en el acelerador y arrancó antes de que La Inca pudiera saludarlo. ¡Pero qué extraño!, comentó La Inca. No me cae bien, dijo Beli. Me mira. Y ahora era su esposa quien venía a la panadería a buscar los bizcochos. ¿Y el dentista?, preguntaba Beli con inocencia. Ese vago no sirve pa na, contestaba su esposa un tanto exasperada. Y Beli, que había estado esperando toda la vida por algo exactamente como su cuerpo, se sentía en el séptimo cielo por lo que ahora sabía, por la innegable certeza de su atractivo, o lo que es lo mismo, Poder. Como el descubrimiento accidental del Anillo. ¡Era como tropezar con la cueva del mago Shazam o encontrar la nave estrellada de la Creen Lantern! Al fin Hy- patía Belicia Cabral tenía poder y se entendía por completo. Empezó a echar pa tras los hombros, a vestirse con la ropa más apretada que tenía. ¡Dios mío!, decía La Inca cada vez que la veía salir. ¿Cómo es posible que el Señor te diera esa carga y, para colmo, en este país? Decirle a Beli que no alardeara de esas curvas habría sido como pedirle al gordiflón que todos jodian que no utilizara sus recién descubiertos poderes mutantes. A grandes poderes corresponden grandes responsabilidades... ¡mierda! Nuestra muchacha corrió hacia ese futuro que su nuevo cuerpo repre- sentaba y nunca jamás miró hacia atrás.