LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Página 77

mientras yo me estiraba los tendones de la corva. Cuando llegué a casa, mi abuela me esperaba en la sala. Aunque aún vestía luto por el marido que perdió de joven, es una de las mujeres más hermosas que he conocido en mi vida. Nos ha- cíamos la raya del pelo en el mismo estilo, como un relámpago, y la primera vez que la vi en el aeropuerto, aunque no quise admitirlo, sabía que todo iba a ir bien entre nosotras. Entonces se puso de pie, consciente de su propia elegancia, y cuando me vio dijo: Hija, te he esperado desde el día que te fuiste. Y después que me abrazó y me besó, agregó: Soy tu abuela, pero puedes llamarme La Inca. Esa noche, desde mi estatura, la miraba y vi la raya en su pelo que parecía una grieta, y sentí una oleada de dulzura. La rodeé con mis brazos y entonces noté que ella miraba unas fotos. Fotos viejas, del tipo que nunca había visto en mi casa. Fotos de mi mamá cuando era joven y de otra gente. Tomé una. Mami estaba frente a un restaurante chino. Aun con el delantal puesto, se veía poderosa, como alguien que iba a ser alguien. Era muy bella, comenté. Abuela resopló. Bella soy yo. Tu madre era una diosa. Pero tan cabeza dura. Cuando tenía tu edad, no nos llevábamos bien. No sabía, dije. Ella era cabeza dura y yo era... exigente. Pero al final todo salió bien, suspiró. Te tenemos a ti y a tu hermano y eso es más de lo que cualquiera hubiera podido esperar, sobre todo tomando en cuenta lo que hubo antes. Tomó una de las fotos. Este es el papá de tu madre. Me la mostró. Era mi primo, y... Estaba a punto de decir algo más pero entonces se detuvo. Y ese fue el momento que me golpeó la fuerza de un hu- racán. La sensación. Me paré derechita, de la manera que mi mamá siempre quería que me parara. Mi abuela estaba allí, desesperada, tratando de encontrar las palabras exactas, y yo no podía moverme o respirar. Me sentía como en los últimos segundos de una carrera, cuando estaba segura de que iba a estallar. Ella estaba a punto de decir algo, y yo esperaba lo que fuera a decirme. Esperaba para comenzar.