LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 74

qué pensar todavía. Lo que sí es cierto es que he mejorado muchísimo mi español. La Academia es una escuela privada que aspira a ser tan exclusiva como el Carol Morgan y está repleta de hijos de mami y papi. Y, bueno, aquí estoy. Si era difícilísimo ser gótica en Paterson, imagínense ser una do- minican-york en una de estas escuelas privadas en la RD. No hay muchachas más insoportables que estas. No dejan de ha- blar de mí. A cualquiera le daría una crisis nerviosa, pero des- pués de Wildwood, ya no soy tan frágil. Sencillamente, no dejo que me afecte. ¿Y el colmo de las ironías? Estoy en el equipo de atletismo de la escuela. Me apunté porque mi amiga Rosío, la becada de Los Mina, me dijo que me aceptarían con solo ver el largo de mis piernas. Son piernas de campeona, profetizó. En fin, parece que sabía de lo que estaba hablando, a pesar de mis dudas, porque resulta que soy la mejor corredora de toda la escuela en los 400 metros y en distancias cortas. El hecho de tener talento para algo tan simple no deja de asombrarme. Si Karen me viera haciendo sprints en el campo de detrás de la escuela, con Coach Cortés gritándonos, primero en español y después en catalán, se moriría. ¡Respiren! ¡Respiren! ¡Respiren! No tengo una gota de grasa y la musculatura de mis piernas hasta a mí me impresiona. No puedo ir en shorts sin parar el tráfico y el otro día, cuando a mi abuela y a mí se nos cerró la puerta y nos quedamos fuera de la casa, se volvió, frustrada, y me dijo: Hija, ábrela de una patada. Eso nos mató de la risa a las dos. Tanto ha cambiado en estos meses, en mi cabeza, en mi corazón. Rosío me hace vestir como una «muchacha domini- cana de verdad». Ella es la que me ayuda a arreglarme el pelo y a maquillarme y, algunas veces, cuando me veo en el espejo, ni me conozco. No es que me sienta infeliz ni nada por el es- tilo. Que conste, si encontrara un globo aerostático que me llevara directamente a la casa de U2, no estoy segura de si lo tomaría (aunque todavía no le hablo al traidor de mi hermano). La verdad es que estoy pensando en quedarme un año más. Mi abuela no quiere que me vaya. Te extrañaría, me dice, de