LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 51

hacía. Manny le pegaba, Manny la pateaba, Manny la llamaba toto gordo; Manny le estaba poniendo los cuernos, ella estaba segura, con esa jevita cubana de la secundaria. Eso explica por qué no pude salir con ella en esos días: fue por Manny, Óscar bromeó, pero Ana no se rió. No podían hablar más de diez minutos seguidos sin que Manny la llamara por el bíper y ella tuviera que responder y asegurarle que no estaba con otro. Un buen día llegó a la casa de Óscar con un moretón en la cara y la blusa rasgada, y la mamá de Óscar dijo: ¡No quiero líos aquí! ¿Qué voy a hacer?, ella le preguntaba una y otra vez y Óscar siempre terminaba abrazándola con torpeza y dicién- dole, Bueno, creo que si es tan malo contigo, debes dejarlo, pero ella sacudía la cabeza y decía: Sé que debo, pero no puedo. Lo amo. Amor. Óscar sabía que debió haber desaparecido en ese mismo instante. Se engañaba a sí mismo diciéndose que solo lo mantenía allí el frío interés antropológico de ver cómo ter- minaba todo, pero la verdad era que no podía liberarse. Estaba total e irrevocablemente enamorado de Ana. Lo que había sentido antes por aquellas muchachas a las que en realidad nunca había conocido no era nada comparado con el amor que llevaba en el corazón por Ana. Tenía la densidad de una fokin estrella enana y a veces estaba cien por ciento seguro que lo volvería loco de verdad. Lo único que podía comparársele era lo que sentía por sus libros; solo la combinación de todo lo que había leído y todo lo que aspiraba a escribir podía acercarse a ese amor. Toda familia dominicana tiene historias de amores locos, de quienes llevan el amor a extremos, y la familia de Óscar no era una excepción. Su abuelo, el difunto, había sido inflexible con una cosa u otra (nadie nunca había dicho exactamente con qué) y terminó en la cárcel, primero loco, después muerto; su abuela Nena Inca había perdido a su marido a los seis meses de casada. Se había ahogado en Semana Santa y ella nunca se había vuelto a casar, jamás había tocado a otro hombre. Estaremos juntos muy pronto, Óscar le había oído decir.