LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 299

Casi se acaba. Casi termina. Solo unas cositas finales que re- solver antes que su Vigilante cumpla su deber cósmico y se retire al fin al Área Azul de la Luna, para que no se vuelva a saber de él de nuevo hasta los Días Finales. Miren a la niña: la hermosa muchachita: la hija de Lola. Morena y evidentemente lista: en palabras de su bisabuela, La Inca, una jurona. Pudo haber sido mi hija si yo hubiera sido inteligente, si hubiera sido ------------------ No la hace menos preciosa. Se sube a los árboles, se frota las nalgas contra los marcos de las puertas, practica malapalabras cuando cree que nadie la oye. Habla español e inglés. Ni el Capitán Marvel ni Billy Batson, sino el relámpago. Una niña feliz, hasta donde llegan estas cosas. ¡Feliz! Pero colgado de su cuello: tres azabaches: el que Óscar llevó de bebé, el que Lola llevó de bebé y el que La Inca le dio a Beli cuando llegó al Refugio. Magia poderosa de los Ancianos. Tres barreras protectoras contra el Mal. Apoyadas por un pedestal de rezos de seis millas de largo. (Lola no es es- túpida; hizo a las dos, a mi madre y a La Inca, madrinas de la niña.) Poderosas protectoras, sin duda. Pero, un día, el Círculo fallará. Como siempre ocurre con los Círculos. Y oirá por primera vez la palabra fukú. Y soñará con el Hombre Sin Rostro. No ahora, pero dentro de poco. Si es la hija de su familia -como imagino que es- un día dejará de tener miedo y vendrá en busca de respuestas. No ahora, pero pronto. El día que menos lo espere, tocaran a mi puerta.