LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Seite 289

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE ÓSCAR WAO ¡Qué increíblemente breves son veintisiete días! Una tarde el capitán y sus amigos entraron con paso majestuoso en River- side: Óscar estuvo mirándolo unos buenos diez segundos y después, con el cuerpo entero temblando, se marchó. Ni se molestó en llamar a Clives y se montó en el primer taxi que encontró. Una vez en el parqueo del Riverside, trató de besarla de nuevo y ella volteó la cabeza, no el cuerpo. Por favor, no. Nos va a matar. Veintisiete días. Escribió en cada uno de ellos, escribió casi trescientas páginas si se han de creer sus cartas. Casi lo logro, me dijo una noche por teléfono, una de las pocas llamadas que nos hizo. ¿Qué? Quería saber ¿Qué? Ya verás, fue todo lo que contestó. Y entonces sucedió lo que se esperaba. Una noche él y Clives regresaban del World Famous Riverside y tuvieron que detenerse en un semáforo y ahí fue que dos hombres se colaron en el taxi con ellos. Eran, por supuesto, el Gorila Grod y Solomon Grundy. Qué bien verte otra vez, dijo Grod, y en- tonces lo golpearon lo mejor que pudieron, dada la limitación de espacio en el taxi. Esta vez Óscar no lloró cuando lo llevaron de nuevo a los cañaverales. La zafra sería pronto y la caña había crecido bien y densa y en algunos lugares se podía oír el clac clac de los tallos chocando unos con otros como triffids y las voces en krïyol perdidas en la noche. El olor de la caña madura era inolvidable y había una luna, una hermosa luna llena, y Clives les pidió a los hombres que perdonaran a Óscar, pero ellos se rieron. Debieras preocuparte, dijo Grod, por ti mismo. Óscar se rió un poco también a través de la boca partida. No te preocupes, Clives, le dijo. Llegaron demasiado tarde. Grod discrepó. Más bien diría que llegamos justo a tiempo. Pasaron una parada de guagua y, por un segundo, Óscar imaginó ver a toda su familia montar en la guagua, incluso a su pobre abuelo