LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 287

LA MALDICIÓN DEL CARIBE Durante veintisiete días se dedicó a dos cosas: a investigar y escribir y a perseguirla. Se sentó frente a su casa, la llamó al bí- per, fue al World Famous Riverside donde ella trabajaba, ca- minó hasta el supermercado cada vez que la vio salir en el carro, por si acaso iba allí. Nueve de cada diez veces no era así. Los vecinos, cuando lo veían en el conten, sacudían la cabeza y decían: Miren al loco. Al principio, estaba aterrada. No quería nada que ver con él; no le hablaba, no reconocía su presencia y, la primera vez que lo vio en el conten, se asustó tanto que las piernas se le aflojaron. Él sabía que la tenía muriéndose del miedo, pero no podía evitar hacer lo que hacía. Pero para el décimo día, incluso el terror suponía demasiado esfuerzo, y cuando él la seguía por un pasillo o le sonreía en el trabajo, ella le silbaba entre dientes: Por favor, vete pa tu casa, Óscar. Se sentía desgraciada cuando lo veía y desgraciada, le diría después, cuando no lo veía, convencida que lo habían matado. Él le pasaba largas cartas apasionadas por debajo de la puerta, escritas en inglés, y la única respuesta que tuvo fue cuando el capitán y sus amigos lo llamaron y amenazaron con hacerlo picadillo. Después de cada amenaza anotaba la hora y llamaba a la embajada e informaba que el oficial _____________ había amenazado con matarlo. ¿Podrían ayudarme, por favor? Tenía esperanzas porque si ella en realidad hubiera querido que desapareciera, hubiera podido atraerlo a un lugar abierto para que el capitán acabara con él. Porque si ella hubiera que- rido, podía haber hecho que le prohibieran la entrada en el Ri- verside. Pero no había sido así. Boy, you can dance good, le escribió en una carta. En otras le contaba sus planes para casarse con ella y llevársela a Estados Unidos. Ella comenzó a contestarle las notas y a pasárselas en el club o enviárselas a su casa. Por favor, Óscar, llevo una semana