LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 284
¿Qué había estado haciendo? Escribiendo, por supuesto, y
leyendo. También preparándose para mudarse de Paterson.
Queriendo dejar atrás el pasado, comenzar una nueva vida.
Estaba tratando de decidir lo que se quería llevar. Se iba a per-
mitir solo diez de sus libros, el meollo de su canon (palabras
suyas), estaba tratando de reducirlo todo a lo esencial. Solo lo
que pueda llevar conmigo. Parecía una rareza más de Óscar,
hasta que después nos dimos cuenta que no lo era.
Y entonces, tras un hit, dijo: Perdóname por favor, Yunior,
pero me trae aquí un motivo ulterior. Quisiera saber si pudieras
hacerme un favor.
Cualquier cosa, bro. Dale, pídelo.
Necesitaba dinero para un depósito de seguridad, tenía una
posibilidad de un apartamento en Brooklyn. Debí haberme
dado cuenta —Óscar nunca le pedía dinero a nadie—, pero no
lo hice, y me desviví por dárselo. Mi conciencia culpable.
Fumamos y hablamos de mis problemas con Lola. Nunca
debías haber tenido relaciones carnales con esa paraguaya,
precisó. Lo sé, dije, lo sé.
Ella te quiere.
Lo sé.
Entonces, ¿por qué la engañas?
Si lo supiera, no sería un problema.
Quizá debieras intentar descubrirlo.
Se puso en pie.
¿No vas a esperar a Lola?
Debo ir a Paterson. Tengo una cita.
¡No me jodas!
Sacudió la cabeza, el muy cabrón.
Pregunté: ¿Es linda?
Sonrió. Sí, lo es.
El sábado ya había desaparecido.