LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Seite 277
ta; tenía experiencia propia con este tipo de asuntos. Se lo dijo
en los términos más sencillos, de modo que, incluso en su
aturdimiento, pudiera entender: Desgraciado hijo de la gran
puta, te estás yendo a casa.
No, respondió a través de sus labios demolidos. Tampoco
estaba jugando. En cuanto despertó y se dio cuenta que todavía
estaba vivo, preguntó por Ybón. La amo, susurró, y su mamá
dijo: ¡Cállate, tú! ¡Cállate!
¿Por qué le estás gritando al muchacho?, preguntó La Inca.
Porque es un idiota.
La médico de la familia eliminó el hematoma epidural,
pero no podía garantizar que Óscar no tuviera trauma cerebral.
(¿Ella era novia de un poli?, silbó el tío Rudolfo. Confirmo el
daño cerebral.) Mándenlo a la casa ahora mismo, dijo la doc-
tora, pero durante cuatro días Óscar resistió todo intento de
subirlo en un avión, lo que dice mucho de la fortaleza de ánimo
de ese gordito; estaba tragando morfina a puñados y tenía las
mandíbulas en un grito, jaqueca cuádruple noche y día y no
podía ver por el ojo derecho; la cabeza del cabrón hijoe-puta
estaba tan hinchada que parecía John Merrick Júnior y, cada
vez que intentaba ponerse en pie, la tierra bajo sus pies
desaparecía. ¡Ofrézcome!, pensó. De modo que esto es lo que
uno siente cuando le entran a palo. El dolor no paraba y, por
mucho que tratara, no podía contenerlo. Juró que jamás vol-
vería a escribir una escena de lucha en lo que le quedaba de
vida. Y no todo fue malo, sin embargo; la golpiza lo llevó a
extrañas revelaciones; se dio cuenta, de modo más bien inútil,
que de no haber sido serio lo suyo y de Ybón, es probable que
el capitán jamás la hubiera cogido con él. Prueba positiva que
él e Ybón tenían una relación. ¿Debo celebrarlo —le preguntó
a la cómoda—, o llorar? ¿Otras revelaciones? Un día, mientras
observaba a su mamá cambiar las sábanas a tirones, se le ocu-
rrió que la maldición de la familia de la que había oído hablar
toda la vida tal vez fuera verdad.
Fukú.
Saboreó, experimentó, la palabra en la boca. Fuck you.