LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 269
ÓSCAR APALEADO
A mediados de agosto, Óscar al fin conoció al capitán. Pero
también recibió su primer beso. Así que se podría decir que ese
día su vida cambió.
Ybón se había desmayado otra vez (después de echarle un
tremendo discurso sobre que tenían que darse «espacio» el uno
al otro, lo que él había escuchado con la cabeza baja y se había
preguntado por qué ella entonces había insistido en estar de
manos durante la cena). Era supertarde ya y estaba siguiendo a
Clives en el Pathfinder, la rutina normal, cuando unos polis
dejaron pasar a Clives y entonces le pidieron a Óscar que por
favor saliera del vehículo. El carro no es mío, explicó, es de
ella. Y señaló a Ybón, que estaba dormida. Entendemos, si
pudiera acercarse a la acera un segundo. Lo hizo pues, aunque
un poco preocupado, y entonces Ybón se incorporó y lo miró
con sus ojos claros. ¿Sabes lo que quiero, Óscar?
Tengo, dijo, demasiado miedo como para preguntar.
Quiero, dijo, poniéndose en posición, un beso.
Y antes que Óscar pudiera hablar, se le tiró encima.
La primera sensación del cuerpo de una mujer presionando
contra el de uno... ¿Quién puede olvidarla?... y ese primer
beso... bueno, con toda sinceridad, a mí se me han olvidado
estas dos primeras veces, pero a Óscar nunca se le olvidarían.
Durante un segundo no daba crédito. ¡Esto es, esto mismo
es! Los labios suaves y flexibles y la lengua intentando entrar
en su boca. Y, de pronto, todo se iluminó alrededor de ellos y
pensó, ¡Voy a trascender! ¡La trascendencia es mííííía! Pero en-
tonces se dio cuenta que los dos policías paisanos que los ha-
bían parado -ambos parecían criados en mundos de mucho
game, de mucha calle y, para simplificar las cosas, los llamare-
mos Solomon Grundy y el Gorila Grod— estaban iluminando
el interior del carro con sus linternas. ¿Y quién estaba detrás de
ellos, mirando la escena del carro con expresión de puras ganas
de matar? Vaya, el capitán por supuesto. ¡El novio de Ybón!