LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Seite 251

orden general de evacuación al revés: ¡Todo el mundo a casa! ¡A sus hogares! De Washington Heights a Roma, de Perth Amboy a Tokio, de Brijeporr a Amsterdam, de Lawrence a San Juan; aquí es cuando el principio termodinámico básico consigue ser modificado de modo que la realidad pueda reflejar un aspecto final: el levantamiento de jevitas de culo grande y la conducción de estas a las cabanas. Es un pari grande; un parí grande para todos salvo los pobres, los prietos, los desem- pleados, los enfermos, los haitianos, sus niños, los bateyes y los carajitos que a ciertos turistas canadienses, americanos, alemanes e italianos les encanta violar... sí, señor, no hay nada como un verano en Santo Domingo. Así que, por primera vez en años, Óscar dijo: Mis espíritus ancestrales me han estado hablando, Ma. Creo que pudiera acompañarte. Se imaginaba en medio de toda esa caza de cuca, se imaginaba enamorao de una isleña. (Un bróder no puede estar siempre equivocao, ¿verdá?) Fue tan precipitado el cambio de política que hasta Lola lo sometió a un interrogatorio. Pero si tú nunca vas a Santo Do- mingo. Se encogió de hombros. Bueno, tal vez quiero probar algo nuevo. COMPENDIO DE NOTAS DE UN REGRESO A LA TIERRA NATAL La familia de León voló a la Isla el 15 de junio. Óscar se estaba cagando del miedo, pero emocionado; sin embargo, nadie estaba más hilarante que su mamá, que se había arreglado como si tuviera audiencia con el mismísimo Rey Don Juan Carlos de España. De haber tenido un abrigo de piel, lo hubiera llevado, cualquier cosa para hacer ver desde cun lejos venía, para acentuar cuan diferente era del resto de dominicanos. Óscar, al menos, nunca la había visto tan arreglada y elegante. Ni actuando tan comparona. Belicia mortificaba a todo el mundo, desde la gente del check-in hasta los asistentes de vuelo, y cuando se sentaron en sus asientos de