LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 191

Por supuesto que lo intenté una vez más. Fue aún mayor estu- pidez que la primera. Catorce meses y Abuela anunció que era hora de que regresara a Paterson, a mi mamá. No podía creer lo que me estaba diciendo. Me parecía la más profunda de las traiciones. No volví a sentirme así otra vez hasta que rompí contigo. ¡Pero si no me quiero ir!, protesté. ¡Me quiero quedar aquí! Pero ella no escuchaba. Levantó las manos en el aire como si no hubiera nada que ella pudiera hacer. Es lo que quiere tu mamá y lo que quiero yo y lo correcto. ¿Y lo que quiero yo? Lo siento, hija. Así es la vida. Toda la felicidad de la que te rodeas, te la barre como si nada. Si me preguntan, diría que no creo que las maldiciones existan. Pienso que solo existe la vida. Y eso basta. Yo no era madura. Dejé el equipo. Dejé de ir a clases y de hablarles a todas mis amigas, hasta a Rosío. Le dije a Max que habíamos terminado y me miró como si le hubiera disparado entre los ojos. Trató de impedir que me marchara, pero le grité, como grita mi mamá, y él dejó caer la mano como si estuviera muerta. Pensé que le estaba haciendo un favor. No quería lastimarlo más de lo necesario. Me porté como una verdadera estúpida las últimas sema- nas. Creo que lo que realmente quería era desaparecer, por lo que estaba haciendo todo lo posible para que así fuera. Estuve con otro, tan confundida me encontraba. Era el padre de una de mis compañeras de clases. Siempre había estado detrás de mí, aun en presencia de su hija, así que lo llamé. Hay algo con