LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 182
y estudiar en la BCC, pero de buenas a primeras... ahí estaba,
parado en mi puerta, medio apenado, con una carpeta azul en la
mano. Ave y albricias, Yunior, me dijo. Óscar, exclamé,
incrédulo. Había perdido aún más peso y hacía un esfuerzo
mayor por mantenerse afeitado y con buen corte de pelo. Se
veía, si lo pueden creer, bien. Seguía hablando de la Space
Opera... acababa de terminar la primera novela de la tetralogía
que proyectaba, y ahora estaba completamente obsesionado
con ella. Puede que sea mi muerte, suspiró, y entonces
recapacitó. Disculpa. Por supuesto que nadie en Demarest
quería compartir el cuarto con él -qué sorpresa (todos sabemos
lo tolerante que son los tolerantes)— así que cuando regresara
en la primavera tendría un cuarto doble solo para él, lo que no
le serviría de mucho, bromeó.
Demarest no será el mismo sin tu severidad mesomórfica,
dijo con toda naturalidad.
Ja, dije.
Deberías visitarme en Paterson cuando se produzca una
suspensión temporal de tus obligaciones. Tengo una plétora de
Japanimation nueva para tu placer visual.
Por supuesto, bro, dije. Por supuesto.
Pero nunca fui. Estaba ocupado, lo juro: entregando mesas
de billar, mejorando las notas, tratando de prepararme para la
graduación. Y, además, en el otoño sucedió un milagro: Suriyan
apareció en mi puerta. Estaba más linda que nunca. Quisiera
que probáramos otra vez. Por supuesto que dije que sí, y esa
misma noche salí y le pegué un cuerno. ¡Dios mío! Hay bróders
que no tropezarán con una chocha ni el día del Juicio Final; yo
no podía evitarlas ni aunque quisiera.
Mi negligencia no hizo que Ó. dejara de visitarme de vez
en cuando con un nuevo capítulo y una historia nueva sobre
una muchacha que había visto en la guagua, en la calle o en una
clase.
El mismo Óscar de siempre, dije.
Sí, dijo débilmente, el mismo de siempre.