LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 181
Bro, tú no te quieres morir. Créeme. Cero-toto es malo.
Pero morir es como diez veces cero-toto.
Seguimos así como media hora. Solo hubo algo que so-
bresalió. Cuando me dirigía a la calle, dijo: Tú sabes, fue la
maldición la que me hizo hacerlo.
Yo no creo en esa vaina, Óscar. Eso es porquería de nuestros
padres.
Nuestra también, dijo.
¿Va a ponerse bien?, le pregunté a Lola a la salida. Creo que sí,
dijo. Llenaba las bandejas de hielo con agua de la llave. Dice
que regresará a Demarest en la primavera.
¿Te parece buena idea?
Lo pensó un segundo. Así era Lola. Sí, creo que sí, dijo.
Tú sabrás. Saqué las llaves del carro del bolsillo. ¿Y cómo
está el fiancé?
Está muy bien, dijo sin mucha expresión. ¿Tú sigues con
Suriyan?
Solo el oír su nombre me mataba. Hace mucho que no.
Y entonces nos quedamos allí y nos miramos el uno al otro.
En un mundo mejor, la habría besado por encima de las
bandejas de hielo y ahí hubieran terminado todos nuestros
problemas. Pero ya saben en qué clase de mundo vivimos. No
es la fokin Tierra-Media. Asentí y le dije: Te veo, Lola, y me fui
pa mi casa.
Ese debía haber sido el final de todo, ¿verdad? Solo el recuerdo
de un nerd que conocí y que intentó matarse, namá, namá. Pero
resultó que los de León no eran un clan del que fuera tan fácil
librarse.
¡A las dos semanas del cuarto año se me apareció en el
dormitorio! ¡Con sus escritos y preguntando por los míos! No
podía creerlo. Lo último que había sabido de él era que pla-
neaba trabajar como maestro suplente en su antigua secundaria