LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 18
No estoy muy seguro que a Óscar le hubiera gustado esto del
«cuento de fukú»; le fascinaban la ciencia ficción y la fantasy
y creía que esa era la clase de historia que todos vivíamos.
Preguntaba: ¿Qué puede ser más ciencia ficción que Santo
Domingo? ¿Qué más fantasy que las Antillas?
Pero ahora que sé cómo terminó todo, tengo que pregun-
tar a mi vez: ¿Qué más fukú?
Una nota final, Toto, antes de que Kansas desaparezca: según
la tradición en Santo Domingo, cuando uno oye el nombre
del Almirante, aun por casualidad, o cada vez que un fukú le-
vanta sus muchas cabezas, solo hay una manera segura de de-
tener la maldición, de evitar que el desastre te envuelva, solo
un contrahechizo seguro que te mantenga a salvo a ti y a tu
familia. Y no es de sorprender que sea una palabra. Una sim-
ple palabra (generalmente seguida por un enérgico cruce de
los dedos índices). Zafa.
Era mucho más popular en los viejos tiempos, toda una
sensación en Macondo aunque no necesariamente en
McOndo. Claro que hay gente como mi tío Miguel en el
Bronx que siguen metiéndole zafa a todo. Es oíd school pa
eso. Si los Yankees cometen un error en las últimas entradas,
ahí va el zafa; si alguien trae conchas de la playa, zafa; si le
sirves parcha a un hombre, zafa. Zafa está presente las
veinticuatro horas con la esperanza de que la mala suerte no
tenga tiempo de imponerse. Apenas escribo estas palabras y
me pregunto si este libro no es una especie de zafa: mi propio
hechizo de protección.