LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | страница 173
otra mierda llamada Hardware. Iban a la cafetería Franklin
después, en donde Óscar hacía el mayor esfuerzo para no
comer por tres. Yo no estuve presente durante la mayor parte
de esta tontería: estaba a la caza de cuca y entregando mesas
de billar y saliendo con mis panas los fines de semana. ¿Me
mató que él anduviera con tremenda mamasota? Por supuesto
que sí. Siempre me imaginé como el Kaneda de nuestra
diada, pero ahora estaba haciendo de Tetsuo.
Jenni montaba tremenda comedia con Óscar. Iba del brazo
con él y lo abrazaba en cuanto tenía la oportunidad. La adora-
ción de Óscar era como la luz de un nuevo sol. Y ser el
centro del Universo era algo que a ella le caía muy bien. Ella
le leía toda su poesía (Usted es la musa de las musas, lo oí
decir) y le mostró sus estúpidos bosquejitos (los que él colgó
en nuestra puerta) y le contó todo sobre su vida (él lo anotó
en su diario con gran diligencia). Había vivido con una tía
desde los siete años porque su mamá se había ido a Puerto
Rico con su nuevo marido. De los once años en adelante
estuvo haciendo mandados en el Village. El año antes de
venir a la universidad, vivió como okupa en un lugar llamado
el Palacio de Cristal.
¿Que leía el diario de mi compañero de cuarto a escondi-
das? Claro que sí.
Ay, pero debieran haber visto al Ó. Estaba como nunca;
había que admirar la transformación. Comenzó a vestirse me-
jor. Se planchaba las camisas todas las mañanas. Desenterró
del closet una espada de samurai de madera y casi al amane-
cer salía al césped de Demarest, con el pecho al aire, hacien-
do trizas a un billón de enemigos imaginarios. ¡Hasta volvió
a correr de nuevo! Bueno, en realidad hacía jogging. Oh, así
que ahora puedes correr, me quejé malhumorado, y él me sa-
ludó con un gesto enérgico de la mano mientras se esforzaba
en pasarme.
Debí haberme alegrado por el Wao. Quiero decir, con
toda honradez: ¿quién era yo para envidiarle a Óscar un
poquito de acción? Yo, que estaba rapando no a una, ni a dos,