LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 15

Maldición, pero estaba claro que entre ellos había un acuerdo, que eran panas. Incluso entre la gente educada se creía que cualquiera que conspirara contra Trujillo incurriría en uno de los fukús más poderosos durante siete generaciones y quizá más. Solo con que se le ocurriera pensar algo malo sobre Trujillo, [fuá!, un huracán barría a su familia hacia el mar, ¡fuá!, un canto rodado le caía del cielo azul y lo aplastaba, ¡fuá!, el camarón que comió hoy se convertía en el cólico que lo mataba mañana. Eso explica por qué todo el que intentó asesinarlo siempre acabó muerto, por qué esos tipos que por fin lo lograron pagaron con muertes espantosas. ¿Y qué decir de ese cabrón de Kennedy? Fue él quien dio luz verde para el asesinato de Trujillo en 1961 y pidió que la CIA llevara armas a la isla. Mala movida, capitán. Lo que a los expertos de inteligencia se les pasó decirle a Kennedy fue algo que todo dominicano, desde el jabao más rico de Mao hasta al más pobre güey en El Buey, del francomacorisano más viejo al carajito en San Francisco, sabía: quien matara a Trujillo —y también su familia sufriría un fukú tan terrible que, en comparación, haría parecer un jojote el que le cayó al Almirante. ¿Quieren una respuesta final a la pregunta de la Comisión Warren sobre quién mató a JFK? Dejen que yo, su humilde Observador, les revele de una vez y por todas la Sagrada y Unica Verdad: no fue la mafia, ni LBJ, ni el fantasma de la fokin Marilyn Monroe. Ni extraterrestres, la KGB o algún pistolero solitario. No fueron los hermanos Hunt de Texas, ni Lee Harvey, ni la Comisión Trilateral. Fue Trujillo; fue el fukú. ¿De dónde cono piensan que viene la supuesta Maldición de los Kennedy? Unidos (y si hay algo en que los latinos somos expertos es en tolerar dictadores respaldados por Estados Unidos, así que no hay duda que esta fue una victoria ganada con el sudor de la frente, y de la que los chilenos y los argentinos todavía se quejan); la creación de la primera cleptocracia moderna (Trujillo fue Mobutu antes de que Mobutu fuera Mobutu); el soborno sistemático de senadores estadounidenses; y, por último, la unión de los dominicanos en una nación moderna (hizo lo que no pudieron hacer los entrenadores de las fuerzas militares americanas durante la