LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 133

como mi papá. Antes de que él pudiera responder, dijo: Lo llamaremos Abelard. Él frunció el entrecejo. ¿Qué nómbrete maricón es ese? Si el bebé es varón, lo llamaremos Manuel. Así se llamaba mi abuelo. Creí que no conocías a tu familia. Se alejó de ella. No me jodas. Herida, bajó los brazos para sujetarse la barriga. VERDAD Y CONSECUENCIAS I El Gángster le había dicho a Beli muchas cosas en el curso de su relación, pero había un detalle importante que nunca había revelado: que era casado. Estoy seguro que ustedes ya lo ha- bían adivinado. En fin, el tipo era dominicano, por Dios. Pero apostaría a que nunca hubieran imaginado con quién estaba casado. Con una Trujillo. VERDAD Y CONSECUENCIAS 2 Es verdad. La esposa de El Gángster era —¡repiqueteo de tam- bor, por favor!— ¡la fokin hermana de Trujillo! ¿De verdad creyeron que hubiera sido posible que un zángano de las calles de Samaná alcanzara los peldaños superiores del trujillato solo con su trabajo? ¡Por favor, negro, por favor: este no es un fokin comic! Sí, la hermana de Trujillo; aquella a la que afectuosamente le decían La Fea. Se habían conocido cuando El Gángster an- daba de pachanga en Cuba; era una tacaña amargada que le llevaba diecisiete años. Habían trabajado mucho juntos en el negocio de la carne cuando, de repente, ella había quedado prendada de su irresistible joie de vivre. Él la alentó —reco- nocía una oportunidad fantástica cuando se le presentaba—